Cámaras y micrófonos indiscretos

Debate y reflexión

Dejo el siguiente planteamiento de Rafael Diaz Arias.

Estos días ha sido muy comentado el vídeo de José Bono, en el que en tono distendido mientras conversa con diputados del PP hace unos comentarios adversos para diputados de su propio partido, vamos, que dice que “hay mucho hijo de puta entre los diputados del partido propio”. Recojo la versión de Telecinco, pues el vídeo fue rodado por ATLAS, la productora de informativos de Telecinco.

En este caso, se trata de una grabación de imagen genérica en los pasillos del Congreso. Como el micrófono no está presente, los que hablan no son conscientes de que sus palabras puedan estar siendo grabadas. Y lo están por el micrófono de ambiente de la cámara. Como es obvio, la calidad de sonido es tan deficiente, que las palabras tienen que ser subtituladas.

No es el único caso de personaje pillado en un renuncio por un micrófono o cámara indiscreto -por ejemplo, Rajoy diciendo que tiene que ir  al “coñazo” del desfile. Son siempre imágenes de situación general, donde el personaje no es consciente de que sus palabras pueden estar siendo grabadas.

Plateo la legitimidad de la difusión de estas imágenes, teniendo en cuenta que están grabadas en actos o lugares públicos y que los personajes son personajes públicos.

– ¿Es lícito hacer pública cualquier manifestación que el personaje ha hecho pensando que lo hacía en privado?

– ¿Tienen interés público estas declaraciones? ¿Es sólo cuestión de morbo?

– ¿Deben de existir algunos límites? ¿De qué tipo?

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