Análisis de Nietzsche para selectividad

NIETZSCHE: ANÁLISIS 1

El fragmento que vamos a analizar pertenece al libro “El crepúsculo de los ídolos”, cuyo autor es Nietzsche.

Debemos comenzar señalando que el pensamiento de Nietzsche tiene cuatro puntos centrales en su filosofía: la vida, el mensaje de Zaratustra (como mensaje nietzscheano), la crítica a la civilización occidental y la teoría del conocimiento.

La vida y el valor de lo vital se colocan en el centro y es una constante del pensamiento de Nietzsche. En un principio estuvo fuertemente influido por Schopenhauer sobre el valor de la vida, aún cuando más tarde lo rechazar y condenara debido a su actitud de renuncia y abandono. Para Schopenhauer la vida es dolor, lucha, destrucción, crueldad, incertidumbre y error. Es la irracionalida misma y no tiene en su desarrollo orden ni finalidad. Frente a esta concepción de la vida no quedan más que dos actitudes:

La actitud de renuncia y fuga (el ascetismo propio de la moral cristiana) y la aceptación de la vida tal y como es, con su irracionalidad, lo conduce a una postura de exaltación de la vida y de superación del hombre.

Esta última es la postura que toma Nietzsche; la vida se coloca en el centro de su pensamiento y es el criterio para enjuiciar toda actividad o manifestación humana y cultural, ya sea, por ser síntoma de una voluntad ascendente que ama la vida, ya sea por serlo de una voluntad decadente, de renuncia y, que, por tanto, desprecia la vida. Toda su obra está encaminada a establecer y defender la aceptación total y entusiasta de la vida.

La vida es voluntad de poder, lo viviente no se caracteriza por su instinto de conservador, sino más bien por un impulso de superación, de originar formas cada vez más elevadas de vida. Esta superación exige el sacrificio de las formas inferiores, de aquí que vida y sacrificio, vida y muerte sean 2 formas inseparables.

Nietzsche reivindica a Heráclito, para quien la vida es un proceso de lucha entre contrarios, necesarios para una superación posterior; la vida es continua transformación, nada permanece, nada es perfecto, eterno e inmutable.

Pero también observamos un cierto darwinismo al subrayar la lucha por la supervivencia y la selección natural.

N. afirma que el nacimiento de la tragedia griega se debe a la fusión de 2 principios contrapuestos, pero ambos presentes, en espíritu griego: lo apolíneo y lo dionisiaco. Estos 2 principios le sirven para explicar la actitud ante la vida: el primero encarnadao por el dios Apolo, es el símbolo de la serenidad, es el dios dl sol, de la luz y la claridad. Representa la belleza, el equilibrio, la racionalidad. El 2º, encarnado en el dios Dionisos, es el símbolo de lo impulsivo y lo energético, de todo lo problemático y duro que tiene la vida, del erotismo y de la orgía como culminación de ese afán de vivir. Por eso Dionisos es el símbolo divinizado de la postura tomada por N. de la aceptación de la vida.

Añadir que N. en su obra fundamental “Así habló Zaratustra” sustituye a Dionisos por Zaratustra, quien ha de ser el “creador de lamoral”, por eso mismo, invirtiendo su significación histórica, lo convierte en el que supera la moral, en el que está “más allá del bien y el mal”.

La actitud ante la vida lleva a N. a afirmar su tesis de “la voluntad de poder”. El mundo, el hombre, la vida, son voluntad de poder. Un poder ascendente que origina formas superiores de vida, exigiendo incluso para ello el sacrifico y la inmolación de las formas inferiores, así como la muerte, el dolor y el sufrimiento. N. llama “voluntad” al conjunto de la vida psicológica: sensaciones, instintos, emociones, pensamientos que son afirmadores de la vida. Esta voluntad de poder es voluntad de ser más, vivir más, superarse, demostrar un fuerza siempre creciente, en una palabra es “voluntad de crear”.

La crítica más profunda y más novedosa que hace N. de la cultura occidental es la crítica de los valores morales.

La preocupación moral es o fundamental en la filosofía d N.

La moral contranatural se opone a la vida, identificada con la moral platónico-cristiana como una condena y repulsa a los instintos vitales. N. identifica a este tipo de moral como una “moral d esclavos” donde triunfan los valores pasivos, no creadores: el dolor, la humildad, la amabilidad, la resignación, la paciencia, el arrepentimiento,…

El cristianismo se caracteriza por 3 rasgos fundamentales:

  1. encarna un pesimismo vital que transporta la felicidad a un más allá, al considerar que esta vida no es más que “un valle de lágrimas” trnsitorio
  2. manifiesta una clara hostilidad contra lo instintivo, lo corporal y lo sensible
  3. desarrolla una escatología transmundana que convierte al creyente en un alucinado, que cree en un más allá ilusorio

la moral judeo-crisitana es rechazada porque supone la negación de esta vida, el rechazo de la alegría de vivir. Por eso N. propone al hombre ir transformando el mundo y a sí mismo mediante una transmutación de todos los valores. Este es su destino y su misión.

Para N., si las cosas tienen “valor” por referencia al hombre que las valora puede decirse que el hombre crea los valores.

N. se lanza hacia un doble objetivo:

1. destruir las tablas “tradicionales” de valores

2. intentar sustituirlos por otras tablas nuevas (las del “señor” y las del “superhombre”)

la tabla de valores, según N. queda establecida por un conjunto de valores religiosos (creencia en Dios…), valores propiamente morales (humildad, compasión,..) valores científicos (las ciencias), valores sociales (permiten una convivencia ciudadana) pero estos valores no son admisibles como auténticos valores porque no sirve, porque se oponen al movimiento arrollador de la vida, porque son un freno a la voluntad de poer, porque limitan y moderan la fuerza.

N. nos ofrece un nueva moral: la moral de los señores, cuyas características deben responder al sentido activo, a la fuerza dominadora, al orgullo vital, al hombre que se siente feliz de su vida terrena personal. Propia de espíritus elevados, que aman la vida. Es una moral aristocrática, clasista, pues favorece lo que robustece y crea raza, es una moral que debe surgir de la psicología de los señores. Se trata de una moral natural que se identifica con la idea del superhombre. En ningún caso se refiere a una distinción de hombres según su posición social sino a hombres superiores o inferiores desde el punto de vista espiritual.

El superhombre que anuncia Zaratustra es el nuevo hombre desde el punto de vista moral; pero la aparición de este nuevo hombre exige una serie de condiciones. Ha de llegar no solamente a soportar la vida como es, sino incluso a amarla, lo que N. define como el “Amor fati”.

La “muerte de Dios” es un tema fundamental en la crítica de N. a la cultura occidental. La muerte de Dios es el más grande de los hechos. No es le nacimiento de Cristo, sino la muerte de Dios la que divide la historia de la humanidad. Un hombre, el superhombre, ha de ocupar el puesto de Dios. Dios ha muerto y ahora ha de nacer el superhombre. Podemos considerar este momento como el inicio de la historia verdadera en la que, el hombre, liberado de supersticiones, se puede convertir en creador de su propio destino. Pero esta transformación ha de sufrir tres “trasformaciones” o “metamorfosis” del espíritu para llegar a ese estado de libertad, sin prejuicios que será el superhombre.

  1. como camello, que vive servil y obediente y asume la ley moral y seu pequeñez frente a la grandeza de Dios. Vive como un animal de carga.
  2. como león, que rechaza los valores tradicionales, que quiere conquistar su libertad, pero aunque se revele contra el amo y lo derribe, el león no es creador de valores.
  3. como niño, que vive libre de prejuicios y es inocente, este es el comienzo en el aparecer del superhombre. El superhombre posee la inocencia del niño, está más allá del bien y del mal, es el “primer hombre” posee la capacidad de crear valores.

El eterno retorno:

Es la única religión del superhombre, basada en la afirmación constante de sus acontecimientos, y no en su negación. Es según N. el tema clave de Así habló Zaratustra. Con la aceptación de esta teoría, N., refuta la concepción lineal y finalista del universo (propia de la religión cristiana) y afirma la inexistencia de mundo distintos a este, es decir, no hay más mundo que este por lo que toda huida a otro mundo es una pérdida de realidad. Además afirma la necesidad de permanecer fieles a la tierra.

En la doctrina del eterno retorno, distinguimos 2 sentidos: un sentido cosmológico y un sentido moral. Por un lado, tendría el sentido de la circularidad real del tiempo de la historia, también, una recaída en el tiempo cíclico de la naturaleza (todo lo que nace y muere, vuelve a nacer y morir eternamente). Este sería su sentido cosmológico. Por otro lado, la idea del eterno retorno, tendría el significado de una transformación del modod de vivir en el tiempo, que implicaría una aceptación incondicional de lo dado, una entrega vital al instante en forma de voluntad de poder como condición preia de una felicidad eterna.

Este mundo se presenta a N., despojado de toda racionalidad: lo que mueve al mundo es el “azar”. El mundo es un “caos”, por falta de “orden”, de estructura, de forma, de belleza, de sabiduría y de todos nuestros esteticismos humanos. El azar lo domina todo.

N. critica la civilización occidental debido a que la concepción de esta civilización se ha fundado en la no aceptación de la vida, en el pesimismo, dando como resultado la “voluntad de la nada”. En consecuencia, la cultura occidental es sumida en el nihilismo (término empleado, para descalificar cualquier doctrina que niegue o no reconozca realidades o valores que se consideren importantes.) el nihilismo será, para N., el resultado de la cultura occidental en los próximos 2 siglos.

N. emplea el término “nihilismo” al menos en un doble sentido: el nihilismo pasivo (decadencia y retroceso del poder del espíritu) consecuencia de la disminución o agotamiento de la voluntad de poder, que es la esencia misma de la vida. Este nihilismo está a punto de llegar, pues todos los valores creados por la cultura occidental son valores falsos y cuando éstos se derrumben la civilización occidental se quedará sin nada.

Hay que subrayar que N. desconfía de la racionalidad humana, al igual que sabe que la subsistencia la debe el hombre a sus instintos y no a su intelecto; de aquí que el tipo de sabiduría que propugna es una sabiduría instintiva o intuitiva.

Y, por otro lado, el nihilismo activo (signo de creciente poder del espíritu) es una reacción contra el nihilismo pasivo. Es un nihilismo activo porque, en este caso, los valores no se derrumban por si solos, sino que son destruidos directamente por la “voluntad de poder”. Por otro lado, es la condición para que, la voluntad de poder cree valores nuevos.

Toda la crítica de N. a la cultura occidental es manifestación de este nihilismo activo que intenta adelantarse al nihilismo pasivo y crear una nueva civilización antes de que se derrumbe definitivamente la antigua. Dentro de esta crítica general a al civilización occidental, N. hace una crítica a la filosofía. Esta crítica a la filosofía se remonta hasta Sócrates y Platón, pues desde ellos ha quedado corrompida. Esta corrupción se debe a que Sócrates hizo triunfar a la razón contra la vida y Platón, creó otro mundo desvalorizando éste. Ataca a la metafísica porque ha desestimado los sentidos y ha sobreestimado a la razón. El error de la metafísica es haber admitido la existencia de “un mundo verdadero” frente a “un mundo aparente”; ambos para N. serán uno y el mismo y sólo este último es real, la apariencia se identifica con la única realidad que puede existir.

No olvidemos también cómo la metafísica tradicional se centra y se interesa por lo estático, considera al ser como algo fijo e inmutable, que no se muestra en este mundo tal y como es en realidad y que posee otro mundo (el de la esencia). La separación entre el ser real y el aparente es un juicio de valor sobre la vida, ya que, desprecia lo sensible; y en esto tanto el sabio platónico como el asceta cristiano comparten sus creencias.

N. propone 4 tesis en las que, se puede resumir el error tradicional que se ha cometido en la concepción del ser:

1. la razón humana pretende aprender el ser por la necesidad que tiene el hombre de sobrevivir en un mundo donde todo es devenir, y esto lo hace a través de categorías como identidad, causalidad, no-contradicción, que no tienen una fundamentación lógica. Los sentidos nos muestran una realidad siempre cambiante y en esto no nos engañan; lo que ocurre es que la razón no puede funcionar con ese incesante fluir para conocer las cosas. Heráclito tenía razón, y necesita conceptos fijos, inmutables y eternos; pero la realidad a través de estos conceptos queda retenida y estancada, muerta y momificada. Sólo de este modo establecemos juicios universales, por un proceso de abstracción, que no deberíamos ni siquiera atrevernos a pensar, pues a través de ellos desaparecen las variaciones individuales y la realidad es múltiple e infinitamente diversa, y ningún individuo es idéntico a otro.

2. inventar un mundo distinto y mejor que éste, implica un recelo contra la vida como devenir, y trae como consecuencia la nada, el nihilismo.

3. las categorás del “ser verdadero” no son sino los signos del no ser, de la nada, el ser se convierte en cosa a través de los conceptos abstractos elaborados por la razón, pero en este caso la verdad queda falseada y la razón se convierte en el origen del error, ya que, en lugar de reflejar la realidad construye otra cosa distinta: un mundo de conceptos que responde a las necesidades de intelección de nuestro pensamiento, pero no al devenir real. El conocimiento no muestra lo que es verdaderamente la vida, la existencia. Pero, al necesitar vivir en sociedad, y APRA evitar la guerra de todos contra todos “se fija lo que a partir de entonces ah de ser la verdad”. Se inventa una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria(que es, por tanto, convencional) y así surge el contraste entre verdad y mentira. La verdad no depende de las cosas mismas, sino del uso correcto de las convenciones del lenguaje. La mentira del intelecto consiste en hacer creer que se capta la vida a través de conceptos.

4. dividir el mundo en “real” y “aparente” es una ilusión decadente. Tanto Platón como Descartes y Kant intentan racionalizar el ser como devenir, lo que es imposible pues sólo inventan ficciones lógicas. La razón es un elemento de adaptación que funciona creando ficciones. Es a partir de esta concepción donde se puede ver la relación realidad/apariencia. La filosofía moderna considera que lo que aparece no es lo verdadero. Lo verdadero es lo que está más allá de lo que aparece. La peculiaridad de N. es reaccionar contra este dualismo. No existen la realidad y la apariencia; sól existe lo que aparece. La apariencia es la verdadera realidad.

En conclusión; los filósofos se han dedicado a “momificar” la realidad, el devenir del ser a través de conceptos, etiquetas a tra vés de las cuales el ser ha perdido su primitivo carácter de inocencia y que hace al hombre dependiente de instancias superiores a él, ya sea Dios, la Razón, la Ciencia o la Historia. El pensamiento de N. pretende acabar con este error e inaugurar una nueva forma de hacer filosofía. Zaratustra será quien comience la nueva filosofía la “filosofía del mediodía2 donde no hay ni verdadero mundo ni mundo de la apariencia, ni verdad ni mentira; un mundo demasiado humano donde sólo está el mundo como voluntad de poder.

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