Mi primera vez haciendo puenting en Sziget

Sziget 2012 from Eye' Sziget

Sziget 2012 from Eye’ Sziget

No había puente ni un río, aunque el Danubio no estaba muy lejos pero aún así lo podemos denominar puenting. Subíamos con una grúa desde la que te lanzabas al vacío y ésta iba bajando a una velocidad considerada para que al llegar al suelo, varias personas de la empresa responsable te cogieran y todo saliera estupendamente.

Puenting es una de esas cosas que siempre he querido hacer y de las que pienso que aunque solo sea una vez en la vida, hay que experimentarlas y cuanto antes, mejor. Sabía que lo iba a hacer, me propuse antes de los 30 y me han sobrado unos cuantos años para repetir. No es una actividad recomendable para personas con una edad ya avanzada.

Tras 7 días en Sziget viendo cómo uno tras otro individuo, sin parar, se iba tirando desde que abrían a mediodía hasta que cerraban por la noche la “atracción”… estaba impaciente.

Lo habría hecho el primer día. Tras razonarlo un poco, pensé que mejor esperar hasta el último, no fuera a ser que con mi mala suerte, me sucediera algo y acabara en el hospital o con algún tirón que me impidiera hacer mucho movimiento y no pudiera disfrutar todo lo que me habría gustado del festival de Sziget y el turismo por Budapest, así que, aguanté hasta el domingo, pensando a todas horas en ese momento.

Llegó. Tras poco más de una hora de cola. No era la única “loca” en Sziget con ganas de hacer algo así. Llegó mi turno. Me pusieron el arnés. Subí a la grúa y conforme iba ascendiendo, iba mirando lo que dejaba abajo. Cada vez todo más y más pequeño, hasta que a mi vista se abrieron los árboles que rodeaban Sziget, el Danubio, al otro lado del Danubio, Budapest… No podía creer lo que estaba viendo. Un paisaje precioso. Entonces paró la grúa. Supe que había llegado el verdadero momento y aunque era consciente que no duraba mucho, hasta aquel instante no había estado nerviosa ni sentido nada en el estómago como me ha sucedido otras veces. Sin embargo si que empezaron a temblarme las plantas de los pies. Era incapaz de controlar el temblor y avanzar para lanzarme pero tenía que hacerlo porque sabía que si no me tiraba, me iba a arrepentir, y otro año, lo volvería a intentar, y los pies me volverían a temblar… pero en ese momento, no podía avanzar, así que, puse las manos hacia delante y le dije al chico que subió en la grúa conmigo, si me podía ayudar. Solo necesitaba un pequeño empujón. Así fue como acabé volando por unos instantes en el aire, sostenida de una cuerda a una grúa y desde donde vi Budapest, la isla de Sziget, la ciudad de Sziget, todos sus festivaleros con música en directo. Lo disfruté mucho, creo que incluso más que si me hubiera lanzado desde un puente de verdad.

Podéis llamarme cobarde porque no fui capaz de lanzarme yo sola. No todos podemos hacer lo mismo solos y aunque hace unos años, tal vez, en lugar de haber pedido ayuda, habría preferido pedir que me bajaran y olvidar lo de lanzarme, la vida me ha enseñado que no tenemos que avergonzarnos por pedir un “empujón”, ese empujón que nos ayude a realizar lo que queremos, porque somos personas, no dioses. El trabajo en equipo es mucho más satisfactorio y siempre obtiene mejores resultados. Hay cosas que no podemos predecir y aunque no tenía miedo de tirarme, hasta que no me vi parada allí arriba y mis pies se inmovilizaron, no sabía que iba a necesitar ese empujón.

Como consejos tras esta experiencia, os recomiendo que si hacéis puenting os pongáis pantalón largo porque lo que os sujetan a las piernas os puede hacer roce y dejar marca, no por mucho tiempo pero si lleváis pantalón corto sufriréis más que si lo lleváis largo. A mi amiga y compañera, Blanca, que lo llevaba corto, fue lo que le sucedió.

Si tenéis la opción, tiraos descalzos, la sensación es mayor que si os lanzáis con calzado. Pelo suelto y evitar colgantes, complementos…

Una vez en el aire, el peor momento fue cuando ya la cuerda estaba totalmente recta y mi cuerpo dando vueltas, viendo todo a mi alrededor al revés y girando a una velocidad anormal. Cerraba y abría los ojos, quería que acabara pronto, entonces dos manos cogieron mis brazos y llegué al suelo sana y salva. Esto es como las natillas ¿repetimos?

Aunque era una actividad que estaba dentro del festival Sziget, no era gratuita, el precio era de 9.000 huf, es decir, 9.000 florines húngaros, lo que viene a ser unos 32€ aproximadamente. Depende de cómo os hagan el cambio de Euros a Florines Húngaros. Lo normal actualmente es que 4.000 huf sean como 14€.

Un pensamiento en “Mi primera vez haciendo puenting en Sziget

  1. Pingback: Paracaidismo en Las Vegas. Mi primera vez | Blog de Mari Trini Giner, Periodista especializada en Comunicación Online y Eventos Culturales

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