Rafael Noriega Muñoz, un baterista español en Los Ángeles

Rafael Noriega Muñoz tocando en el Parque de El Retiro, Madrid

Rafael Noriega Muñoz tocando en el Parque de El Retiro, Madrid

Rafael Noriega Muñoz, más conocido como Rafael Noriega, es un baterista o batería, como prefieras denominarlo, español que lleva en Los Ángeles seis años. Hoy quiero compartir su historia, de la que podemos aprender mucho.

Noriega empezó a tocar la batería a los veintidós años. Desde pequeño, era la batería lo que le llamaba la atención en la música que escuchaba. Con doce años pasó un verano en Estados Unidos. Un día paseando con su familia americana se metieron en una tienda de música enorme y al ver todas las baterías, Rafael se fascinó. Alquiló un tambor y estuvo dos meses hasta que se tuvo que volver a España, pegándole sin tener ni idea. A los trece años empezó a decirle a su padre que le apuntara a clases y lo consiguió. Le gustó tanto que ahorró ochenta mil pesetas para comprarse una batería. Casi al mismo tiempo, se metió, con bastante fuerza, en la droga y un año después, la vendió para irse de fiesta.

Aquello le metió en un hoyo, que duró demasiado tiempo, según confiesa el propio Noriega. Cuando entró en Proyecto Hombre a los veinte años, le obligaron a tomar la decisión de qué hacer con su vida. Una vez más, no hubo duda. Pensó en qué era lo que más feliz le había hecho y la música, fue lo que le vino a la cabeza.

Rafael Noriega en una performance en Pasadena

Rafael Noriega en una performance en Pasadena

Inmediatamente apreció Emilio Valdés en su vida. Emilio es hijo y nieto de las míticas leyendas del piano Chucho y Bebo Valdés. En esa época se estaba produciendo la conexión Caribe-España a través del director de cine Fernando Trueba y películas como Calle 54.

Tuvo la oportunidad de comprar una batería por dos duros, llamó a algunos amigos y formaron una banda. Entró a clases. El camino de Rafa con la batería, desde el puro punto de vista musical, ha sido muy duro los últimos diez, doce años. Nunca ha llegado a sentir que es el baterista que quiere ser, rara vez ha dado un concierto con el que se sienta satisfecho. Aún así, nunca ha habido duda. Últimamente esto ha comenzado a cambiar y empieza a ser el músico que siempre había querido. Nació músico y cuando uno nace para algo, uno no tiene o contempla la posibilidad de hacer ninguna otra cosa. O aceptas y vives feliz o renuncias y vives en desgracia, las dos opciones las ha visto mucho a su alrededor de la mano de Emilio Valdés.

Emilio además de enseñarle los secretos del instrumento, le llevaba a todos los conciertos de Bebo con el Cigala, Paquito de Rivera, Chavela, Chucho, Patato… Le dió la oportunidad de conocer de primera mano, a toda su familia y a muchísimas de las grandes figuras del flamenco. Ese mismo año empezó a tocar en la banda madrileña Cocomoon, que acabó tocando en 2003 en salas de renombre en Madrid como Sala Arena o Café de la Palma.

También en 2003 comenzó a tocar con Tierra de Octubre, lo que le llevó de gira por algunos festivales y a Alicante, de donde la banda era originalmente. Consiguió su primer trabajo como profesional, ya que, les contrataron para tocar como banda de la casa en el Pub O’neils en la Calle del Principe, que es el Pub Irlandés más grande y representativo de España.

Rafael Noriega tocando la batería en Dakota Loungue

Rafael Noriega tocando la batería en Dakota Loungue

A nivel académico entró en la Escuela de Música Creativa, donde empezó a estudiar voz, piano, teoría, ensamble,… Entre sus profesores estuvieron: Carlos Carli, Yayo Morales, Miguel Ruiz de Elvira, Sergio Ruzafa,…

Allí es donde entró en contacto con el mundo del jazz y del flamenco, de manera sistemática, empezó a moverse por las jams de Madrid y conocer gente. Fue cuando finalmente, tomó la decisión firme, de dedicarse a esto profesionalmente.

A finales de 2003 le contrataron para tocar en la Orquesta Colores de Salamanca.

Esto supuso un antes y un después en su carrera. Con ellos aprendió la diferencia entre ser un profesional o un aficionado.

Conciertos de seis horas tocando desde jotas, tangos o rumbas hasta AC DC, Barricada,… Tocaron por toda España, incluyendo Fallas, Valladolid, El Pilar, el Jerte…  Más de cien conciertos en poco más de un año.

Tocó de la mano del bajista Alberto Palomares que es hoy en día, el director de la Big Band de la Universidad de Salamanca.
Alberto le cambió la vida al ocuparse personalmente de enseñarle los entresijos del escenario. Durante 2005 y 2006, Noriega tocó en Madrid a nivel local pero le contrató su amigo, Alejandro Perez para ocuparse de la música en su restaurante El Escondite y en su club Azul. Aquí tuvo la oportunidad de trabajar y experimentar a diario, con música electrónica y mezclarla con lo que él ya sabía de acústica.

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En Septiembre de 2006 se mudó a Los Ángeles para empezar el superior en actuación musical con especialización en batería (Bachelor degree in music performance, drums) en MI, el referente académico de la costa oeste en Estados Unidos, el centro de la música en Hollywood, que es el productor número uno del mundo en todo lo que tiene que ver con la industria del espectáculo.

Allí ha estudiado con la creme de la creme en lo que se refiere a profesores, pero también con algunos de los músicos más cotizados de la ciudad. Nombres como: Dominik Hauser, Peter Hume, Rachel Yoon o Roger Stainman. Son desconocidos para el público pagano pero están en los créditos de una lista interminable de CDs, películas, conciertos,… También ha tenido acceso directo a clinics y master classes semanales con gente como: Steve VaiDennis Chambers o el baterista de los Red Hot Chili Peppers.

latin gramy showcase1En Diciembre de 2007 tuvo que volver a España por motivos personales y se instaló durante siete meses en Granada donde conoció a Hanna Pearl que le llevó de gira a Berlín, Macedonia y Montenegro durante algo más de un mes.

Hanna es una artista pop que se mueve de festival en festival y que recientemente ha ganado cierta notoriedad por competir en La Voz versión alemana, ya que, lleva algún tiempo instalada en Berlín.

En Septiembre del 2008, Rafael volvió a Los Ángeles y retomó la carrera inmediatamente. Consiguió algunos conciertos con una banda venezolana, Vanaz.

Ese mismo año le salió un concierto con Cristian Castro, como para cinco mil personas por la festividad del Cinco de Mayo (Independencia Mexicana) celebrada por la cadena de radio y televisión Univisión.

En 2010 empezó a tocar localmente bastante con un artista llamada Love, y se tuve que concentrar bastante en la carrera, ya que, llegaba a su momento más crítico.

Además puso en marcha un sistema de clases para alumnos que tenían problemas con la materia como él había tenido previamente.

Salió la aventura tan bien que en la escuela, le ofrecieron un puesto de tutor y asistente de profesor.

Por el sistema de su escuela (constantes actuaciones en vivo) su trabajo de asistente consiste en tocar en bandas que la escuela contrata para demostrar el material y darle guía a los alumnos. Están tocando todo el rato. Hay días que toca una canción cien veces a lo largo de seis o siete clases distintas, todos los días en diferentes estilos y circunstancias, con gente distinta. Se puede pasar el día tocando con y para muchos de los músicos e ingenieros de Los Ángeles como: Laura Vall (de Tarrasa en Cataluña), Justin Apergis, Charissa Nicole, Jamie Findlay, All Bonam, etc…

En 2011 consiguió una posición de baterista en una de las iglesias más importantes de down town, Los Angeles, que se llama New City. Tuvo que aprender a tocar gospel y música cristiana.

Tocaba todos los domingos enfrente de trescientas personas y según nos confiesa Noriega, se vuelven un poco locos los gringos cuando van a misa.

También en 2011 consiguió un trabajo con los Cool Cats, son como la versión americana de lo que hizo en la Orquesta Colores.

Alekasandar Hotel promo pic1Shows de cinco horas en los que toca de todo, desde rancheras, cambias, salsa,… hasta rock y pop americano de los últimos sesenta años. Le tienen tos el día tocando por toda California. Se han hecho famosos entre la comunidad latina y el boca a boca les ha ayudado muchísimo. Le llevan a tocar en las fiestas de todos los mexicanos ricos y sus mansiones, pero también a las fiestas de la gente más pobre, lo que le ha llevado a conocer el mundo latino en California desde una perspectiva única. Ha estado en todos los guetazos con las pistolas. De hecho una vez, se perdió y pasó bastante miedo.

Con Cool Cats tiene un proyecto paralelo de pop-rock original. Están preparando disco para finales de 2013. Les va estupendamente. Con este proyecto están trabajando muchísimo de manera local en Los Ángeles.

En 2012 como culminación a sus trabajos en la escuela y con Cool Cats, consiguió trabajo con una banda llamada Soulsomatik. Tocan funk de todas épocas en shows bastante largos también. La formación incluye vientos y varios cantantes. Es muy divertida.

Esta banda es justo lo que siempre Rafa, había querido conseguir, lleva poco tiempo instalada en Los Ángeles pero poco a poco, consiguen conciertos más que interesantes como el pasado año nuevo en Emiratos Árabes Unidos.

Voy a hacer un paréntesis en este post, que va a ser largo, para compartir los favoritos de Rafael Noriega, lo que nos hará conocerle un poco mejor.

Un grupo de música: Michael Jackson
Un grupo de música español: Siniestro Total es el que más alegrías me ha dado
Una canción: The Rite of Spring by Igor Stravinsky
Una canción española: dos, Lucha de Gigantes , Antonio Vega y La leyenda del tiempo, Camarón y Paco de Lucía
Una banda sonora: O’brother
Una banda sonora de una película española: Me gusta mucho como suenan las pelis de Almodovar
Un batería: Tonny Williams
Un batería español: Pedro Barceló
Un grupo de música o artista con el que te gustaría tocar: Gipsy Kings
Un local en el que te gustaría tocar: Staples Center LA
Una ciudad en la que te gustaría tocar: NY
Un artista o grupo, el cual, te gustaría que te escuchara tocar: Michael Jackson, Chaka-khan
Una persona (no tiene porqué ser cantante o estar relacionado con la música, puede ser un futbolista, por ejemplo) que te gustaría que te viera tocar: Ronaldo Luiz Nazario de Lima, el único y verdadero Ronaldo con Mig Jagger tomandose unas cervezas con sus amiguetes en un chiringuito en la playa, de verdad.

Aleksandar hotel promo picA continuación os dejo lo que me ha respondido Noriega a algunas preguntas que le he hecho. Si os parecen a simple vista, muchas letras y no os veis con los ánimos de continuar, si habéis logrado llegar hasta aquí, podéis leer un resumen de la misma en Periodistas en Potencia.

¿Qué ves en la batería que no ves en otro instrumento?
Hay que entender que la música, en general, es un medio de vida. Hay una razón por la que millones de músicos en todo el mundo están dispuestos a pasar hambre y poder seguir tocando. Los músicos establecemos una relación personal de crecimiento con el instrumento que afecta directamente todos los aspectos de nuestra vida. La batería es poderosa, energética y la responsable de decidir la textura de una canción que al final repercute en la emoción que la audiencia percibe. Yo soy el que hace bailar a la gente, el que asume la responsabilidad de que el barco llegue a buen puerto, soy el que dicta a los demás músicos si una sección debe sonar seca y agresiva o dulce y cálida. La batería es a las bandas de hoy en día, lo que el director era a las orquestas sinfónicas. A parte, es divertida, es como echar un partido de fútbol, te sacas toda la ira, todo lo negativo y lo transformas en algo que hace feliz a la gente.
Pero, sobre todo, es la relación particular con el instrumento. Constantemente necesitas revisarte a nivel personal, miedos, tendencias, puntos fuertes, qué cosas tienes que cambiar o mejorar como humildad, fe, disciplina… Necesitas conocer tu cuerpo a fondo, entender porqué se tensa o se relaja, cómo tu forma de vivir la vida repercute directamente en el instrumento y el instrumento en tu vida.

El nivel de perfección y concentración que se necesita para ser un baterista y músico profesional requiere que investiguemos zonas de nuestro interior que están a niveles realmente profundos. La batería como el sexo o las artes marciales es una de esas actividades en las que lo físico, lo mental y lo espiritual se asocian para mostrar la máxima belleza de la que el ser humano es capaz. Yo, personalmente, no me planteo hacer ninguna otra cosa cuando me levanto por la mañana. El día se hace muy largo sin tocar.

Rafael Noriega Muñoz, baterista español en Los Ángeles

Rafael Noriega Muñoz, baterista español en Los Ángeles

Estudiaste en Madrid en la Escuela de Música Creativa, ¿cómo fue tu experiencia allí?

La Escuela de Música Creativa es una de las mejores cosas que me han pasado como músico. La gente que conocí, el nivel de los profesores, cómo ellos se mueven, yendo más allá de la pura educación para que la música y los músicos, sus alumnos, tengan más y mejores opciones profesionales.

Esta gente sabe lo que se hace y las bases que sentaron en mí, siguen siendo mi biblia. Son gente tremendamente eficiente y cariñosa. A mi, siempre me ayudaron, me dieron oportunidades y supieron cómo motivarme. Yo no era una persona fácil, por aquél entonces. Me doy cuenta, estando en Estados Unidos que ese sitio es único, da prioridad a la música y a las cosas lo mejor hechas posible. Lo que más me gustaba de la escuela era la gente. De hecho, creo que hace tiempo ya, que la escuela debería haber pasado a ser el conservatorio de contemporáneo en Madrid.

Hay dos profesores a los que recuerdo con especial cariño y que han sido de tremenda influencia en mi, como músico: Sergio Ruzafa, ver a este señor existir, tocar, escuchar solos y transcribirlos… ha sido una de las experiencias más placenteras, educativas y motivantes de mi vida y Carlos Carli. He tenido la suerte de estudiar con algunos de los profesores de técnica más importantes del mundo como es Rob Calson. Siempre que he intentado interiorizar nuevos métodos o sistemas he acabado teniendo que volver a lo que Carli me enseñó. Él me enseñó a entender el instrumento, el movimiento, cómo ser musical y cuál es mi deber como baterista. En su momento, no lo aprecié lo suficiente pero cuanto más pasan los años, más me doy cuenta de lo que le debo. Además ompartir edificio con gente como Adolfo Delgado o Miguel Blanco me hizo feliz. No sé cómo explicarlo. Estar con ellos, hablarles, ir a sus conciertos… ¡increíble! Luego gente como Paola, que tras solo un año de clase vocal con ella, empecé a ser contratado como corista.

Cuáles son tus influencias como músico, crees que tus raíces españolas te han ayudado en Los Ángeles?

Mis influencias han ido cambiando muchísimo a lo largo de los años, porque acabo encontrando en todos los estilos algo que me atrae y quiero aprender. Pero yo a los batistas que estudio son primordialmente gente de los 40, 50 y 60 del Jazz americano, Afro-Caribe, percusión gitana y Gospel americano. Estos son probablemente la gente que más me hace sentir y a la que me quiero parecer. Intento siempre, de todas formas, ser yo mismo detrás del instrumento.

En Estados Unidos hay una comunidad latina que crece a ritmos forzados. Obama va a legalizar once millones de sin papeles de Centro y Sudamérica este año. En especial en Los Angeles, da la sensación a veces, de que uno se acaba de teletransportar a la Ciudad de México. En prácticamente todas las bandas que he tocado, he tenido que utilizar el conocimiento que traje de España. No nos damos cuenta de que a muchos niveles, somos el país con más suerte y con la gente más valida del mundo. En particular, en la música se nota cuando uno se da cuenta de que pertenecemos a la tradición europea, pero también tenemos muchísimo del norte de África, de Sudamerica… somos latinos, moros y europeos a la vez, tremendamente rítmicos y con una riqueza y personalidad armónica que poca gente tiene. Los bateristas españoles son los más versátiles que hay. Lo mismo nos da tocar una rumba que una canción de AC DC y esto es porque somos tremendamente musicales. A mi, mi versatilidad y personalidad española es lo que más me ha dado de comer en este país.

Rafael Noriega, batería español en Los Angeles

Hace 6 años, cuando aún no éramos conscientes de la profunda crisis que se avecinaba a España, decidiste emprender tu camino hacia Los Ángeles?, ¿por qué?

Había sido mi otro sueño toda la vida. Incluso, ahora, que este país insiste en mostrar alguna de sus cualidades más negativas, hay siempre la sensación de que cuando uno desarrolla su vida profesional aquí es para competir con los mejores y contar con los mejores recursos. Los Ángeles, en particular, tiene una cosa salvaje y desorganizada que la hace tremendamente atractiva como sitio para vivir. Da la sensación de vivir en el Viejo Oeste más que en una ciudad moderna.

Muy pronto (durante mi estancia en la Creativa) me di cuenta de que por haber empezado un poco, demasiado tarde como músico tenía que poner una marcha extra. Era bastante obvio que el tipo de educación que las escuelas americanas me ofrecían por la cantidad de recursos que tienen, me iba a dar ese punto extra que necesitaba para recuperar el tiempo perdido. Cuando salió la oportunidad, no lo dudé. Es una pena que un país del peso musical que tiene España en la historia de la música, no tenga el apoyo necesario para crear una educación competitiva accesible para todo el mundo, como lo tienen en derecho o matemáticas.

Es tan importante para un músico que haya ciertos recursos y un cierto ambiente para desarrollar su máximo potencial. Es por esto, que es incomprensible que instituciones como la Escuela de Música Creativa de Madrid  no cuente con mucho más apoyo y tenga que ser una escuela privada como Berk-lee la que tenga que abrir un campus en Valencia para estudiar previo pago.

Yo en Musicians Institute he estudiado y hoy en día trabajo en un campus en el que hay más de cien cuartos con equipo de primera calidad, disponibles veinticuatro horas al día, 365 días al año. Se convive de manera muy cercana con más de dos mil alumnos que tocan, producen, filman, componen… Las escuelas americanas, además, por tradición, tienen un algo que te hace querer ir al máximo, creer que todo es posible si trabajas lo suficiente. Producen bestias de la música porque desde pequeños aprenden a lidiar con tremenda naturalidad situaciones de gran presión y máxima excelencia.

Por otro lado, es la gente con la que te bates el cobre. Uno no se da cuenta porque todo se desarrolla con mucha normalidad, pero el otro día fui al baño y cuando me quise dar cuenta, estaba echando un pis con Steve Vai y hablando de lo guay que había sido la clase que nos acababa de dar. Cuando no es Steve Vai es Scott Henderson, o Chris Coleman, o uno de los miembros de los Red Hot… Además hay cincuenta mil chavales de quince años que nadie conoce que tocan al nivel de los más grandes y que casi no saben ni escribir. Se pasan hasta las cinco de la mañana encerrados en cuarto con dos baterías e intercambiando solos hasta que les sangran las manos, pero no lo hacen por sufrir, se lo pasan como enanos y simplemente no les apetece hacer otra cosa.

¿Cómo fue tu llegada a Los Ángeles? ¿Qué es lo que te pareció más complicado una vez allí?, ¿y lo más sencillo?

Los primeros tres meses muy bien, por la novedad pero luego, me vine abajo como durante año y medio. Al principio, me costó muchísimo adaptarme al sistema de trabajo y a la sociedad en sí misma. El nivel de competencia es altísimo e impresiona. Uno se mata a trabajar y parece que ni siquiera te acercas a como tocan ellos. Pero una vez que conseguí lidiar con lo personal y profesional, conocí un Los Angeles en donde me he hinchado a hacer cosas  y amigos. Hay una comunidad de españoles pequeña pero muy divertida.

Lo más complicado ha sido, por un lado, la soledad y por otro, ponerme a un nivel competente con el instrumento. A nivel musical, Los Angeles es muy distinto a la Costa Este. NY tiene los músicos más virtuosos del mundo, pero LA, los que más trabajan. La competencia es dura y la gente tiene un nivel de profesionalidad altísimo. Lo más sencillo es lo que estoy viviendo ahora porque me paso el día tocando con una gente maravillosa. Uno se nota mejorar cada semana, más fuerte y adaptado. Los Ángeles ladra mucho pero no muerde y tiene unas sorpresas estupendas para los que están dispuestos a trabajar por ello.

¿Recuerdas alguna anécdota de tus comienzos en Los Ángeles?, ¿algo que destacarías?

Mi show con Cristian Castro fue una locura. Nos llamaron la noche antes y nos dieron un CD con siete temas. A la mañana siguiente, me pasaron a buscar en una camioneta en la que el conductor, parecía más un pandillero que un chofer. Llegamos y el backstage estaba lleno de una gente rarísima y unas señoras simpatiquísimas que nos pusieron hasta arriba de comer tacos. Yo personalmente no sabía dónde íbamos a tocar y cuando me quise dar cuenta, estaba sentado en una batería en frente de casi diez mil personas tocando con músicos con los que nunca había ensayado un show del que nunca se había hablado. Como siempre que las cosas se ponen difíciles, tocamos espectacular. Creo que me comí catorce tacos. No nos dejaron sacar fotos, pero la experiencia fue bastante pintoresca.

¿Cómo fue estudiar en el MI de Los Ángeles y cómo has acabado trabajando allí?

Cuando llegué el primer año a LA las cosas se pusieron bastante feas. En lo personal no conseguía adaptarme, entender el entorno y en la escuela, la materia me sobrepasaba, no por no entenderla sino porque era nueva y tenía que poner muchas más horas que los demás. La teoría, el Ear Training, las clases de técnica… todo esto lo conocía a nivel conceptual pero su aplicación me estaba volviendo loco al ser mi instrumento de percusión, no armónico ni melódico.

Lo que más loco me volvía era no ver resultados y cada vez, estaba más retrasado. Como en lo personal también estaba muy solo, acabé explotando y me agarré una depresión de caballo. Tienes que entender que lo de venirse a Estados Unidos es, una inversión muy alta de dinero, un sueño.

Cuando uno pone tanto en la realización de un sueño y éste se vuelve pesadilla, es un golpe muy duro. Así que cogí mis cosas y me fui a Granada a aislarme y practicar durante unos meses. Sabiendo dónde flaqueaba pude sentar las bases para retomar la carrera con más garantías. En mi aislamiento pasaron muchas cosas buenas, tanto en lo personal como en lo académico.

Me di cuenta de que la escuela daba por hecho que sus alumnos tenían un nivel mínimo que muchos no tenían, lo que creaba un escalón difícil de superar y para el cual, la escuela no tenía ningún tipo de apoyo extra escolar. Cuando volví a Los Ángeles conseguí ponerme al nivel y en algunas clases, incluso sobresalir. De mis dificultades aprendí muchísimas cosas como, por ejemplo, a practicar con eficacia y a descomponer la información en conceptos más fáciles de asimilar. Conseguí aprender todo lo necesario para salvar el escalón que comentaba.

Algunos meses después, empecé a terminar muchas de las materias que tanta dificultad me habían dado y después de todo el esfuerzo que había puesto, no quería perder nivel por falta de uso. Así que, me acerqué a una chica que era baterista, estaba en mi programa a un nivel inferior y tenía las mismas dificultades que tuve yo previamente.

Le ofrecí practicar juntos para reforzar y aceptó. Cuando me quise dar cuenta, estaba dándole clases dos veces por semana. Yo mejoraba y me lo pasaba estupendo. Conseguimos tan buenos resultados que otros alumnos me empezaron a pedir ayuda. Al final estaba trabajando con diez chavales todas las semanas y haciendo grupos de estudio en mi casa. Las semanas de exámenes mi casa parecía el metro.

Al cabo de un año, la escuela se dio cuenta de lo que estaba pasando y de que debía crear algún tipo de ayuda extra escolar para todos estos estudiantes. Como yo ya había tenido buenos resultados, me contrataron y pasé a ayudar a gente de otros departamentos también. La escuela solo me pagaba dos horas por alumno pero yo les daba muchas más porque no bastaba.

Al final la escuela acabó contratando más estudiantes avanzados para dirigir grupos extra escolares que dieran soporte a la gente con problemas. Lo que más me desesperaba es que había gente muy válida y con muchísimo talento que se odiaba a sí misma y lo estaba pasando realmente mal por algo de lo que no eran la culpa. Les enseñaba a ser positivos y tener confianza, les explicaba que si practicaban y trabajan, lo conseguirían. Les intentaba ayudar a entender el problema desde un punto de vista que diera pie a soluciones.

¿Qué diferencias notas entre las personas que viven en Los Ángeles y los españoles?

La sociedad española es social, y la americana, especialmente la angelina, es individual. Las dos opciones tienen cosas buenas y malas. Creo que el músico europeo y en particular, el español, es más artista que el americano. Los Angeles es la ciudad donde el arte se hace negocio, y aunque eso aumenta los recursos y crea posibilidades, hace que se pierda lo genuino y auténtico. Creo que lo perfecto como siempre, sería alguna opción a medio camino. Es bastante increíble vivir en una ciudad donde el 70% de la gente que conoces es artista y el otro 30%, está relacionado con el arte de alguna manera.

¿Qué echas de menos de España viviendo al otro lado del Atlántico?

La comida y la vida nocturna, la música muchísimo. En los Angeles, la música es una profesión y en Europa, todavía es arte. Hay una cosa autentica en cómo vivimos los españoles la vida, que aquí, se echa mucho en falta porque está directamente relacionada con la parte de nosotros que sabe disfrutar de la vida. Echo mucho de menos tocar en pueblos hasta las tantas de la mañana y comerme un bocadillo de morcilla. Se hace cada vez más difícil la lejanía de amigos y familia. Pero, en general, lo que tengo aquí, hace que merezca la pena. Estoy viviendo lo que llevaba queriendo que me pasara desde niño.

Si tuvieras que volver a España, ahora, con la que está cayendo, ¿qué harías?

Tengo, y de alguna manera, siempre he tenido profunda confianza en mí como individuo, músico y profesional. El único modo de luchar contra las bajezas de nuestros gobernantes es construyendo y siendo positivos. España es un país maravilloso que se merece mucho más de lo que es ahora mismo. El mundo que estamos viendo ahora mismo, no sólo España, es el mundo de unos pocos. Pero cada vez, más gente, se da cuenta de que la vida está para vivirla y de que hay que llevar luz donde otros crean sombras. Creo que si volviera. haría todo lo posible por trabajar y salir adelante. Intentar apoyar a los que quieren cambiar la situación. Hay tantas posibilidades como seamos capaces de imaginar y siempre, se han necesitado músicos y música.

¿Algún consejo para todos aquellos que comienzan su carrera como músicos?

Muchísima persistencia y fe en uno mismo. Uno no se dedica a la música para ver si pasa algo, sino por el tipo de felicidad que da la música y su masterización nos proporciona. A menudo, los artistas nos metemos en rollos de comparación, competitividad no sana, o juicios con otros músicos que nos hacen desgraciados y distorsionan la percepción de la experiencia que estamos viviendo. Sólo con tener la posibilidad de levantarse a practicar cada mañana, ver que uno mejora, superarse, contemplar como nuestro control sobre el sonido aumenta… ésto debe ser una gran fuente de felicidad en si misma y motivación suficiente. La práctica y la vida como músico no se deben sufrir independientemente del nivel y entorno en el que uno esté. Se deben disfrutar. Si uno es positivo y persiste, las cosas siempre pasan. Creo que como músico uno se debe exponer a situaciones de rechazo para poder mejorar. Me explico: si existe la posibilidad de ser rechazado es porque estamos tocando con gente mejor que nosotros y nada, te hace mejorar como la presión bien entendida. Hay veces que o mejoras, o te echan. En esas situaciones siempre he elegido mejorar.

¿Algún consejo en concreto para los que empiezan como baterías?

Los baterías vivimos de tres cosas: tiempo, dinámicas y groove. La única manera de controlar estas tres variables es escuchando y siendo conscientes de nuestro entorno. La batería es un instrumento en el que cuando no estamos cómodos con las mecánicas dejamos de escuchar y eso, no puede ser. Los cheques se los pagan a los baterías que escuchan y hacen funcionar una canción, lo cual, por otro lado, da mucho más placer que ir rápido o ser muy espectacular. Como baterista, intentaría pasar, aunque fuera una semana o dos, en alguna escuela de Estados Unidos, solamente para ver los diferentes puntos de vista. Aquí saben de cosas que allí, no se hablan o enseñan, como ciertos aspectos de técnica y  memoria muscular. Pero sobre todo, tocar la batería es lo más grande, así que, ánimo y que nadie, te convenza para dejarlo, si te hace feliz.

En todo este tiempo, ¿cómo se ve a España desde allí?

Todo lo que ha pasado en España durante la crisis, ha empobrecido mucho la imagen del país, en general. A la gente le cuesta entender que somos parte del mundo latino y del europeo a la vez. No saben cómo clasificarnos. El americano necesita de esquemas con los que clasificar información para vivir la vida. Tú perteneces a algún grupo social o económico o religioso, o a muchos a la vez. Están tremendamente segregados, a pesar de la convivencia de todas las posibles razas. A nosotros, simplemente, no saben en qué paquete ponernos. Al ciudadano de a pie, le caemos muy bien. Nos ven un poco como mexicanos primer-mundistas.

A nivel musical, se nos desconoce pero se nos respeta muchísimo gracias a gente como: Alejandro Sanz o Paco de Lucía. Además, la comunidad latina se está haciendo con el país. No es raro levantarse por la mañana escuchando en la radio del vecino a Los Hombres G o Antonio Vega. Tengo que tocar pop y folklore español todo el tiempo.

Un pensamiento en “Rafael Noriega Muñoz, un baterista español en Los Ángeles

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