El Hijoputa del sombrero y El Langui

el hijo puta del sombrero teatro

A lo largo de nuestra vida nos cruzamos con muchos hijoputas. Hijoputas tanto de malas personas como a los que se lo decimos en un contexto más de cachondeo. En esta historia encontramos a un hijoputa de los auténticos, de los que te “la meten” por la espalda, cuando menos te lo esperas, de los que solo piensan en ellos mismos, importándole bien poco los demás o lo que tengan que hacer para fastidiar a alguien. Hoy es la última función de la obra de teatro El Hijoputa del sombrero en el Teatro Príncipe de Gran Vía. Tras 3 meses en cartel han pasado muchas cosas. En general, solamente el nombre de la obra, ha echado para atrás a muchas personas a la hora de tomar la decisión de si pagar por ir a verla o no, y por otro lado, a la vez, el nombre ha ayudado a que otras, sin pensarlo, vayan a verla.  “No dejes que el título te confunda, si lo haces te perderás una de las mejores obras de Broadway en años“.

El Langui con los actores de la obra a la que pone música, El Hijoputa del sombrero.
El Langui con los actores de la obra a la que pone música, El Hijoputa del sombrero.

El Langui ha sido quien le ha puesto música a esta obra de teatro. La banda sonora que suena entre escena y escena mientras cambian el decorado de un modo sutil que hace que esta labor forme también parte de la obra.

Me declaro fan de las canciones con buenas letras, es decir, esas canciones que hablan de la vida, que te hacen pensar y que lo hacen de un modo poético, en el que las palabras encajan con armonía. Parece que de pronto, le dan sentido a todo. Por eso, me gusta El Langui y lo que ha compuesto para esta obra de teatro, El Hijoputa del sombrero, como:

Ansia de estrujarte,
de abrazarte,
de follarte,
de tu piel a mi pegarse,
de pegarnos los dos,
continuamente.

Obsesiva
y compulsiva,
nuestras mentes
que se adoran
pero que chocan.

Te quiero tanto,
te quiero tanto…
que no te soporto.

¿Y qué buscamos en la vida?
¿y qué buscan en la vida?
¿y qué buscas tú, eh?
Contradicciones y acciones
que te desbancan
miradas y focos que te delatan
acatas las normas
y pierdes las formas
¿Sabemos soportar la verdad?
¿Buscan tus entrañas la visceralidad?

Queremos placer y pasión
pero nos asusta el descontrol.

El mundo es así,
cambiarlo uno no puede.
Entonces, ¿qué debe de hacer?
¿conformarse?
A base de, palos
se aprende.
Frío y estático
te quedas como aquél
niño de 15 años
que le descubren el porqué de las cosas
de lo equivocado que él estaba
que no eran tan bonitas ni tan hermosas.

Como curiosidad, si os fijáis, con un juego de diseño, usando el sombrero, se ha tapado un poco la palabrota para suavizar y que se permitiera colgar el cartel.

Diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en el teatro. El Hijoputa del sombrero es una obra arriesgada con un título arriesgado en una época veraniega arriesgada. Todos los comentarios y críticas de quienes han ido a verla, son muy positivos. Todo el mundo sale sorprendido y con una sonrisa pero a la vez, con un sabor amargo. Esa mezcla que dejan las tragicomedias. Tragedia y comedia. Una fusión también arriesgada. Pero sin duda, todo el mundo que la ha visto, la ha recomendado. El boca a boca hace mucho, no lo olvidemos.

Juan Día y Bárbara Merlo, actores de la obra El Hijoputa del sombrero. En un encuentro con el público tras la función.
Juan Día y Bárbara Merlo, actores de la obra El Hijoputa del sombrero. En un encuentro con el público tras la función.

Me parece una obra necesaria. El Hijoputa del sombre es una obra de teatro transparente, sincera con la sociedad y el amor, las situaciones sentimentales, las relaciones de pareja,…  Cercana como lo son sus actores, con los que tuvimos un encuentro tras verla la función.

Alberto Jo Lee y Raquel Meroño estrenándose como actores de teatro en la obra El Hijoputa del sombrero.
Alberto Jo Lee y Raquel Meroño estrenándose como actores de teatro en la obra El Hijoputa del sombrero.

En El Hijoputa del sombrero, hay dos actores que se estrenan en el teatro y no lo hacen mal. Son Alberto Jo Lee  y Raquel Meroño. El papel de Alberto es muy divertido y el de Raquel es más serio y pequeño, en alguna acción aparece de fondo su voz, sin estar visible ella en el escenario pero cuando lo está, no pasa desapercibida por sus increíbles piernas, su tipazo y el cabreo continuo de su personaje, quien parece odiar a su marido.

Con un guión de Stephen Adly Guirgis. Una adaptación de Miguel Hermoso. Dirigida por  Juan José Alfonso, quien ahora está montando la versión malagueña de La Cena de los Idiotas.

cartel el hijo puta del sombrero

Con 5 actores: Juan Díaz en el papel de Jackie, a quien más le hace sufrir ese hijoputa del sombrero. Con un papel duro, es quien más protagonismo tiene en la historia. Sin él, la obra no sería lo mismo. Su interpretación es brutal, lo hace realmente bien.  Jackie es un yonkie enamorado de Verónica, papel que hace la argentina Bárbara Merlo, otra yonkie, enamorada desde la adolescencia desde Jackie pero confusa porque la vida no le ha dado lo que esperaba; Raquel Meroño (Victoria) una mujer que tuvo mucho éxito y que ahora tras dejarse engatusar por las palabras de Rafa en alcohólicos anónimos y casarse con él, se siente frustrada y fracasada; Alberto Jo Lee (Julio), es quien le pone el toque de humor a la obra con sus puntos de homosexualidad y su fanatismo por Bruce Lee. Es el primo oriental adoptivo de Jackie. Por último, Juan Carlos Vellido y antes, Miguel Hermoso han hecho el papel de Rafa, el “padrino” de Jackie, como un gurú espiritual que lo acompaña desde que Jackie estuvo en un grupo de alcohólicos anónimos con el objetivo aparente de sacarlo de las drogas y el alcoholismo.

Alberto Jo Lee en la obra de teatro El Hijoputa del Sombrero

Cinco actores que nos hacen: reír, emocionarnos, cabrearnos, sentir rabia, querer dejarlo todo y querer continuar hacia delante. Una obra que he recomendado y todo aquel que me ha hecho caso de ir a verla, me lo ha agradecido. Una pena que acabe ya.

Hay a quien no le gustan los tacos y el verlos y escucharlos sobre un escenario le resulta un insulto hacia su intelecto como espectador. Miguel Hermoso, autor de esta versión española confiesa que en la obra original hay muchos más. Que no es algo tan extraño, ya que en el día a día, en la calle, en el barrio,… los escuchamos. Vivimos con ellos nos gusten más o menos. La vida real es así. Usar insultos en una obra no es algo que haya surgido de la nada, de pronto, como novedoso. En los siglos XVI y XVII ya tenemos a artistas como Quevedo expresándose de este modo, como en este poema suyo:

Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.
Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.
Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado
si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.

Este poema lo recitó Miguel Hermoso durante el encuentro del público con los actores.

Si todo esto, no os ha convencido sobre la obra, os dejo algunos comentarios en Twitter de distintas personas que han ido a verla.

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