Paracaidismo en Las Vegas. Mi primera vez

Haciendo paracaidismo en Las Vegas. Mi primera vez

Haciendo paracaidismo en Las Vegas. Mi primera vez

Una de las locuras que he hecho en Las Vegas, ha sido paracaidismo. Es algo que llevaba tiempo con ganas de hacer y que tenía incluido en mi lista “cosas que hacer antes de cumplir 30 años” y en la de “cosas que hacer antes de morir”. Después de haber hecho puenting en Budapest, tocaba paracaidismo en algún otro viaje especial y Las Vegas airlines lo era. Lo próximo puede ser, montar en globo, por ejemplo, que también es algo que tengo pendiente de probar.

Hicimos el viaje Shhh Cabaret a Las Vegas con el Gran Wyoming.

Hicimos el último viaje Shhh Cabaret a Las Vegas (primera edición este año) con el Gran Wyoming como capitán.

Lo confieso, al no haber hecho paracaidismo nunca antes, me surgían muchas dudas y tenía algo de miedo. Y por supuesto, lo pensé: “¿qué pasa si no se abre el paracaídas?”. La respuesta está clara, salir viva, sería complicado. Tenía miedo sobre todo, no tanto por mi, si no, por si me sucedía algo, pensaba en lo mal que lo iba a pasar mi familia, los que me quieren, a los que si les puedo evitar problemas, mejor. Pensarían que estaba loca y por mi capricho tonto, sucedió algo que podía haber evitado.

Por otro lado, soy de esas personas que creen que si imaginan algo, al final, sucede, tanto si es bueno, como malo, así que lo mejor, es imagina y pensar en positivo y todo saldrá bien. Una vez decidida, tocaba hacer la reserva. Ya tenía todo el viaje programado con distintas actividades continuamente y solo tenía un hueco, por la mañana temprano, el último día de viaje, el mismo día que salía el vuelo de vuelta a España. Puenting también lo hice el último día de viaje porque pensé: “si sucede algo, me rompo algún hueso o lo que sea, que ocurra el último día de viaje que ya haya podido disfrutar de la ciudad.”

Por fin, pongo un pie en marcha y voy a hacer la reserva. Ese mismo día, por la mañana, en la piscina del hotel, al levantarme de la butaca para meterme en el agua, me mareé. Creo que por el calor, el clima allí es desértico, un calor muy seco y en el interior en cualquier hotel, casino o tienda, el aire acondicionado está excesivamente alto, por lo que el contraste no me debió sentar bien. Y justo, en el momento que le voy a dar la tarjeta de crédito para pagar a Melissa, la chica de recepción, me volví a marear. ¿Esto significa que no tengo que hacerlo? Me fui sin hacer la reserva, me tumbé en la cama un rato, descansé, fui a la pool party en el Venetian y a otro día, que ya estaba como nueva, volví para reservarlo, por fin. Una vez hecho, ya no había vuelta atrás. Ya está, no hay que pensarlo más, no hay que darle más vueltas. Hay que hacerlo y punto. Dudaba, porque nunca sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo ¿y si me mareo estando ahí arriba en el aire?, ¿y si se me para el corazón? Son tantos los riesgos, que mejor no pensarlos, porque si lo piensas mucho, al final, no lo haces.

Después de finalizada la reserva, todo genial, no estaba nerviosa ni sentía nada, solo tranquilidad y paz, hasta la madrugada del día que tocaba el paracaidismo. La noche de antes, era nuestra última noche en Las Vegas, así que salimos pero no nos recogimos muy tarde, sobre las 2 de la mañana ya estábamos en el hotel y no bebí nada. Y eso que era nuestra noche de bodas. Si, también me casé en Las Vegas, y en la capilla Viva Las Vegas, la misma en la que se casaron Alaska y Mario, pero esa, es otra historia. No es aconsejable beber alcohol las 24 horas antes de hacer paracaidismo. Había puesto el despertador a las 5:30 porque a las 7:30 tenía que estar en el parking del McDonalds que hay frente al Mandalay Bay, donde nos recogían en coche para llevarnos hasta el lugar desde donde nos lanzaríamos y desde donde me alojaba, caminando tardaba como unos 40 minutos y antes de irme, tenía que dejar la maleta lista, para que mis compañeros la bajaran al dejar la habitación porque yo no llegaría hasta las 12:00, 13:00 y la habitación había que dejarla a las 11:00.

Vistas desde la avioneta. Skydive Las Vegas

Vistas desde la avioneta. Skydive Las Vegas

DCIM999GOPROA las 4 de la mañana me desperté con el nervio metido en el estómago, una sensación que no recordaba haber tenido antes, ni siquiera cuando hice puenting. Claro que puenting lo hice con una amiga y aquí, sola, sin nadie que conociera previamente, aunque eso se solucionó nada más llegar al punto de encuentro donde nos recogían, donde ya había gente esperando y me hice amiga de 4 mexicanos que iban juntos a hacer paracaidismo con motivo de su 50 cumpleaños y también era su primera vez. La verdad que cuando viajas y haces cosas sola, te das cuenta que te abres más al mundo, conoces a más gente, descubres más historias… O al menos, es lo que he experimentado por mi misma. 🙂

Papeles para firmar antes de hacer paracaidismo.

Papeles para firmar antes de hacer paracaidismo.

Siguiendo con lo que sucedió este día. Llega el coche, nos subimos, nos dan los papeles que tenemos firmar, (papeles que ponen la palabra “DANGER” bien grande en toda la hoja A4 y en mayúsculas, por si no eras consciente) antes de poder hacer paracaidismo y en los que en cada punto, ponemos nuestras iniciales donde si pasa algo, venimos a estar de acuerdo, en que es responsabilidad nuestra y (este punto me hizo mucha gracia) que tenemos que permitir que nos toquen para colocarnos correctamente el equipamiento.

Durante el trayecto, nos ponen el vídeo explicativo de cómo tenemos que colocarnos en cada momento, según el movimiento porque para lanzarnos es una postura, la que llaman, postura “banana” con la cabeza inclinada hacia arriba y colocada a un lado para permitir que el monitor que va encima de ti, pueda ver correctamente y con las rodillas flexionadas y los pies echados hacia atrás.

Monitores colocando los paracaídas antes de saltar. Skydive Las Vegas

Monitores colocando los paracaídas antes de saltar. Skydive Las Vegas

Una vez llegamos a nuestro destino, nos vuelven a explicar todo y nos hacen la prueba uno a uno, para ver si lo hemos comprendido bien y sabemos colocarnos. Nos permiten ver cómo aterrizan los que se lanzan antes, podemos ver cómo colocan los paracaídas,…

Grito dentro de la avioneta, antes de saltar.

Grito dentro de la avioneta, antes de saltar.

En todo este rato, no pensaba en nada, estaba muy tranquila. Una vez me colocaron el mono y los utensilios, estaba tan en blanco que cuando me hablaban, era consciente de que me estaban hablando pero no era capaz de responder, solo podía pensar: “venga, vamos ya, quiero hacerlo pero vamos, vamos, ya, que pase rápido, indoloro, que sea bonito y ya.” Entonces, algo de pronto me descolocó, yo quería salir “mona” en el vídeo y en las fotos, y prefería mi melena suelta al viento con el casco. Antes de subir a la avioneta el monitor me dice que tengo que recogerme el pelo porque si no a él, le puede molestar y reducir la visibilidad. Me hago la coleta pensando “¿me pondrán casco, verdad?” y no, no nos pusieron casco, sin embargo los monitores si llevaban. “No os hacen falta” nos dijeron y pensé pero no lo dije en voz alta: ¿a nosotros no y a ellos sí?, ¿qué nos diferencia?, ¿ambos vamos a caer? El caso es que era así y no había tiempo para cuestiones. Ya no había marcha atrás, mejor dejar que todo fluya como si nada…

Compañeros de paracaidismo y monitores. 24 de agosto 2014 Skydive Las Vegas

Compañeros de paracaidismo y monitores. 24 de agosto 2014 Skydive Las Vegas

Una vez abren la puerta y se tira la primera chica, llegó mi turno. Justo en ese momento, me puse nerviosa de verdad, pero duró 3 segundos, porque antes de darme cuenta, ya estaba en el aire (el monitor te empuja, es tu guía y solo tienes que dejarte llevar) y ahí, era como si nada, me sentía totalmente libre, sin ningún tipo de preocupación, disfrutando del paisaje, solo notaba que la cara se me iba a deformar y no podía parar de gritar pero era de la emoción no tanto del nervio, como esperaba. Gritaba tanto que Dimitrije, el monitor que me tocó para saltar, tuvo que cogerme la boca y cerrármela (literalmente, podéis verlo en el vídeo) también lo hizo por mi seguridad (no solo porque gritara mucho) a tal velocidad, imagino que un riesgo es que te puedes tragar la lengua, entre otros,…

La caída libre duró 1 minuto. Pensaba que se me iba a hacer más larga pero se me pasó volando (nunca mejor dicho). En total fueron 15.000 pies que son casi unos 5km aproximadamente, 4.572 metros, para ser exactos. Me parece una barbaridad. No sabía que íbamos a subir tan alto. 😛 El golpe al abrirse el paracaídas, es seco, lo notas pero no te hace ningún daño, un pequeño tirón que te tranquiliza porque ya se abrió. Una vez abierto, Dimitrije me dijo: “venga, vamos a bailar” y balanceó el paracaídas hacia la derecha y luego, hacia la izquierda.

Cogiendo el paracaídas. Skydive Las Vegas

Cogiendo el paracaídas. Skydive Las Vegas

Hubo un momento en el aire, con el paracaídas ya abierto, que no esperaba porque creía que era opcional, solo para quienes quisieran hacerlo. Dimitrije me dijo que cogiera el paracaídas y yo le dije amablemente: “no, gracias, no quiero, prefiero que lo lleves tú, me siento más segura.” A lo que él me respondió que no era una opción, que debía cogerlo, porque necesitaba mi ayuda que él tenía que hacer otra cosa (creo que en ese momento hizo varias fotos y otro plano de vídeo…). El caso es que cogí el paracaídas, con el miedo: “¿y si no tengo la fuerza suficiente y lo suelto sin querer?” No había tiempo para cuestiones ni dudas, simplemente lo cogí y todo salió bien. ¡Gracias!

Aterrizando en Las Vegas con el paracaídas. Skydive Las Vegas

Aterrizando en Las Vegas con el paracaídas. Skydive Las Vegas

Aterrizando en Las Vegas con el paracaídas. Skydive Las Vegas

Con el monitor Dimitrije, tras terminar el paracaidismo. Give me five! Skydive Las Vegas

Llega el momento final, el aterrizaje. Debía encoger los pies (posición “banana” como los monitores la llamaban) para al llegar al suelo, evitar lesiones en los tobillos o rodillas, con el viento, sentía que no tenía mucha fuerza pero todo salió bien. ¡Gracias! Gracias a los grandes profesionales que nos mostraban seguridad y nos tranquilizaban y nos animaban porque iba a ser divertido y lo fue. Una vez hecho: ¡choca esos cinco! o give me five!

Ahora que ya he hecho paracaidismo por primera vez, no me importaría volver a repetirlo. Eso sí, lo haría en otro paisaje muy distinto, tal vez en una isla. Y lo planearía con más tiempo, no una vez allí, sino, a la hora de planificar el viaje para contratar un seguro de accidente adecuado.

Hice paracaidismo en Las Vegas con la compañía Skydive Las Vegas y después de esta brutal experiencia inolvidable, la recomiendo.

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