Erasmus+ se abre al mundo y a todos, no solo estudiantes

Este año es el treinta aniversario de Erasmus. Fue en 1987 cuando Sofia Corradi, conocida como “Mamma Erasmus”, consiguió ver hecho realidad lo que se propuso en 1958, tras no poder convalidar en su país natal, Italia, el año de estudios que realizó en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

En este tiempo Erasmus ha ido evolucionando, añadiendo cada vez más oportunidades en más puntos del mapa y a más rangos sociales. Porque algunas ayudas no son suficientes para realizar un intercambio en otro país si no tienes ahorros o familiares que puedan ayudarte económicamente. Como dijo Doris Pack, miembro del Parlamento Europeo entre 1989 y 2014: “Por desgracia, hoy en día, Erasmus es un programa elitista”. Eso ya ha cambiado.

Al oír la palabra “Erasmus” lo solemos asociar a pasar un curso de universidad en otro país. Eso, es solamente una de las posibilidades. Actualmente, hay muchas más opciones para jóvenes entre 13 y 30 años, estudiantes de distintos niveles o sin ser estudiantes. También hay para mayores de 30 años, emprendedores, profesores, formadores, asociaciones juveniles, voluntarios y acciones deportivas. Educación formal y no formal que te ayuda a crecer tanto en lo personal como en lo profesional y por la que no tienes que pagar. 

A “Erasmus” se le añadió el signo “+” para indicar que efectivamente, existen muchas más oportunidades, además del popular programa entre universitarios por el que se nombró Erasmus. E incluso si no eres estudiante de educación superior o si no entras en el rango de “joven” por tu edad, existen otras posibilidades para vivir un intercambio cultural en cualquier país miembro de la Unión Europea, y casi en cualquier parte del mundo. En otros países que no forman parte de la Unión Europea también, ya que existen acuerdos que lo permiten.

Desde que salieron los primeros estudiantes Erasmus al extranjero en 1987 hasta hoy, el programa ha cambiado mucho. Ahora existen todo tipo de opciones en todos los continentes desde el 1 de enero de 2014, cuando Erasmus+ entró en vigor con un presupuesto de más de 14.000 millones de euros para el periodo 2014-2020. Dentro de Erasmus+ se introdujeron otros programas ya existentes como: Comenius, Erasmus, Erasmus Mundus, Leonardo da Vinci y Grundtvig.

Antes de inscribirse en las distintas posibilidades, hay que tener claro, cuánto tiempo queremos irnos, qué temas nos interesan más y nuestros objetivos. Por ejemplo, para hacer un voluntariado europeo, podemos elegir entre más de cincuenta temáticas diferentes. Así que seguro que hay uno a medida para ti. Por mencionar algunos de los temas, que sirvan de ejemplo para mostrar la gran diversidad que hay: agricultura, creatividad y cultura, integración de refugiados, nuevas tecnologías, derechos humanos, desarrollo rural, trabajo y política juvenil, etnias, religión y filosofía, igualdad de género, investigación e innovación,… El listado completo está en esta web de búsqueda con toda la información sobre los proyectos de voluntariado. 

En mi caso, no he hecho Erasmus durante la universidad porque me suponía muchos gastos. Compatibilizando estudios y trabajo, dejar un salario mensual y arriesgarme a irme a otro país sin saber cuándo recibiría la ayuda Erasmus cuando el dinero de la misma, no me daba ni para pagar el alquiler… Compañeros que lo habían hecho, me decían que recibían el dinero con bastante retraso. En muchos casos, incluso después de haber terminado el Erasmus, por lo que tenías que tener un buen fondo de ahorros. Eso y el hacer un examen de la universidad, que ya me parecía complejo, en otro idioma,… me veía suspendiendo todas las asignaturas una y otra vez.

No he hecho Erasmus pero el año pasado si que hice un Servicio de Voluntariado Europeo (SVE, en adelante) y efectivamente, fue una de las mejores experiencias de mi vida. No era la primera vez que vivía fuera de mi país pero si la primera que iba a un país en el que no se habla español y en el que el choque cultural podía ser mayor. Antes había vivido en Nueva York y Puerto Rico. Ahora mi voluntariado lo hacía en Turquía.

Poster de la exposición fotográfica de Mari Trini Giner durante su SVE en Sinop, Turquía.

Poster de la exposición fotográfica de Mari Trini Giner durante su SVE en Sinop, Turquía.

Siempre había querido hacer un voluntariado en otro país y cuando buscaba oportunidades en internet o leía algo sobre alguna asociación que lo ofrecía, tenía que pagar (y mucho). No lo entendía y sigo sin comprenderlo. A veces pienso que estas oportunidades de voluntariado son para ricos. Un modelo de negocio para “empresas” que se camuflan bajo asociaciones. En muchos casos tienes que pagar más de mil euros al mes por trabajar. Además de los gastos que necesites para llegar: seguro, vuelos, vacunas, visados,… Cuando descubrí este voluntariado europeo, en el que cubren todos los gastos: seguro, vuelos, visados, transporte público desde tu casa en tu país hasta tu destino, el alojamiento y todo lo que supone (luz, agua, internet,…) siempre es en buenas condiciones, además de dinero para la comida y de bolsillo para tus gastos, ¡no lo podía creer! E incluso cuando lo comparto y se lo cuento a cualquiera, a otros jóvenes también les cuesta creerlo.

Antes de saber que haría mi voluntariado de corto plazo en Turquía, me atraían destinos más lejanos en los que también vi ofertas de SVE como: Tailandia, India, Kenia, Perú,.. Países que espero conocer algún día, pero las vacantes de SVE que leía en ellos, no cumplían mis objetivos ni tenían relación con mi profesión. Puedes hacer un voluntariado que no tenga nada que ver con tu formación o profesión o incluso antes de haber trabajado o estudiado, cuando aún no tengas nada claro. Si hubiera conocido estas oportunidades más joven, creo que lo habría hecho a los 18 años, después de terminar el instituto.

Poster de la exposición fotográfica de Mari Trini Giner durante su SVE en Sinop, Turquía.

Poster de la exposición fotográfica de Mari Trini Giner durante su SVE en Sinop, Turquía.

En mi caso, quería algo donde pudiera mejorar mis conocimientos sobre comunicación audiovisual. La temática que elegí fue cultural, así pude trabajar con artistas locales y llevar a cabo mi propio proyecto personal, desarrollando una exposición fotográfica que hice durante mi estancia allí, usando la técnica de la doble exposición, algo que no había hecho antes. Allí aprendí a hacerlo. Lo considero un pequeño gran paso en mi carrera profesional. Además de en lo personal, por supuesto, me ayudó a conocerme a mi misma un poco más, a relacionarme con los demás, a mejorar mi inglés, conocer otro idioma, así como las ocho competencias clave que se definen en el YouthPass, el certificado de la Comisión Europea para reconocer y validar el aprendizaje no formal adquirido en este tipo de experiencias.

YouthPass de mi Servicio de Voluntariado Europeo en Sinop, Turquía

YouthPass de mi Servicio de Voluntariado Europeo en Sinop, Turquía

La primera de estas habilidades es comunicación en la lengua materna. Aunque cueste creerlo, siempre se aprende sobre tu propia lengua cuando compartes con personas que hablan otros idiomas, porque comparas sonidos, palabras, significados,… Algo que tal vez, nunca te has planteado sobre tu propio idioma porque simplemente lo has aprendido de ese modo pero otras personas que no lo hablan, se cuestionan y te hacen pensar. Las otras habilidades del YouthPass son: comunicación en lenguas extranjeras, competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología, competencia digital, aprender a aprender, competencias interpersonales, interculturales y sociales y competencia cívica, iniciativa y espíritu de empresa y conciencia y expresión cultural.

Entre estas competencias, mejoré mis conocimientos audiovisuales, así realicé un resumen en vídeo durante el primer mes de SVE para la asociación con la que estuve. En él aparecen otros cuatro voluntarios, que ahora son amigos: dos españolas veterinarias que hicieron su voluntariado en un centro de animales; un portugués, profesor de educación física y especializado en personas con discapacidad y una joven actriz italiana que también ayudó a expresarse y comunicarse mejor a personas con necesidades especiales. Los cinco fantásticos nos llamaban.

Mis vivencias en Turquía fueron tan buenas y me siento tan agradecida por todo lo que el país me aportó que en menos de un mes, tras terminar el voluntariado y regresar a España, volví y lo hice otra vez más, para realizar distintos cursos subvencionados también por el programa Erasmus+. Uno sobre voluntariado y otro sobre salud y deporte. De nuevo, no gasté nada, cubrían todo (desplazamiento, alojamiento, comidas) y compartí y aprendí y mejoré mis habilidades. Le dije a amigos que se apuntaran, porque a veces, hay países como Turquía, que parece que les cuesta más que a otros destinos, encontrar participantes que quieran ir. No hay que tener miedo. siempre aprendes, lo pasas genial y haces nuevos amigos.

Otras ayudas Erasmus+ de las que me he beneficiado han sido cursos e intercambios juveniles. El primer curso lo hice en agosto del año pasado. Fue precisamente buscando oportunidades de voluntariado como me enteré de estas otras acciones. El primer destino fue Macedonia. Un curso sobre acción de empleo juvenil para liderar un intercambio con adolescentes en Rumanía. Así que este otro país fue mi segundo destino. Ambas experiencias fueron maravillosas.

Ahora me encuentro en Suiza, realizando otro voluntariado, mientras mejoro mi francés y donde estoy aprendiendo mucho, (¡hasta circo!) aportando mi granito de arena, haciendo contactos interesantes y mejorando mis conocimientos audiovisuales gracias a grandes profesionales que estoy conociendo, como por ejemplo, el fotoperiodista libanés Hasan Shaaban.

Aquí, donde estoy en estos momentos, desde donde escribo esto, Suiza, un país distinto a los que había vivido antes, la experiencia está siendo fantástica también. Además de mi trabajo en Théàtre du Crochetan, estoy conociendo más sobre Erasmus y el modo de trabajo de una asociación, la cual me parece que realiza una labor muy útil para orientar y ayudar a que los estudiantes Erasmus, se sientan más en familia. Esta organización es ESN, Erasmus Student Network.

En mi tiempo libre, durante mi voluntariado en Suiza, les ayudo realizando fotografías y vídeos de eventos que organizan por todo el país, como los siguientes. A la vez, conozco otros jóvenes en un ambiente internacional, del que siempre se aprende mucho sobre otros países y culturas.

Para concluir, ahora, que Erasmus+ se ha abierto al mundo y a todos, estoy muy contenta de poder ser una más de las miles de personas que se benefician de estas ayudas que nos hacen crecer en lo personal y en lo profesional y con las que podemos vivir, como dice “Mamma Erasmus”, una de las mejores experiencias que te cambia la vida. No sé si me casaré con alguien que conozca durante una experiencia Erasmus, aunque si sé que si lo hago, invitaría de madrina a Sofia Corradi. Además, como titula esta noticia de El País, lo está deseando. No sé cómo es posible que nadie aún, no la haya invitado.

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