Visualfy, la herramienta que va a cambiar la vida de las personas con pérdida auditiva

Manel Alcaide y Angel Albiach, fundadores de Visulafy. Imagen corporativa oficial de la empresa

Manel Alcaide y Ángel Albiach, fundadores de Visulafy. Imagen corporativa oficial de la empresa.

Visualfy, la herramienta que puede cambiar la vida de las personas con pérdida auditiva es asequible, fácil de usar y un proyecto en crecimiento ambicioso en el que personas sordas y oyentes han unido fuerzas para satisfacer una demanda en la sociedad.

Su concepto es recoger la información auditiva del entorno y de los teléfonos móviles para adaptarla con señales visuales y sensoriales. Pretenden llegar a más usuarios como a personas con pérdida visual y consolidarse como el estándar de accesibilidad de las grandes marcas de tecnología. “No queremos vender una solución que sea una ayuda técnica, queremos que se conciba como un hub de robótica accesible”, especifica Manel Alcaide, uno de los fundadores.

Según la Organización Mundial de la Salud más de 360 millones de personas tienen problemas de audición y según la Federación Mundial de Personas Sordas más de 70 millones utilizan la lengua de signos como vía de comunicación. ¿Somos conscientes de cómo es su vida diaria? ¿Las dificultades antes las que se encuentran? ¿Podemos ser empáticos, ponernos en su lugar? ¿Qué pasa si una madre no puede oír a su bebé llorar? ¿O si avisan de un incendio o un cambio de horarios de vuelos en el aeropuerto?

Visualfy tiene una aplicación móvil gratuita disponible para Android con la que el usuario puede configurar cómo prefiere recibir, en el smartphone, cada notificación de apps como: whatsapp, facebook o twitter, entre otras. Puede elegir los efectos de color de pantalla así como el número de vibraciones o iluminación del flash.

A partir del 2 de octubre de este año, 2017, se podrá adquirir el sistema de Visualfy para la detección de sonidos inteligente llamado, Deaf Smart Space “DSS” (en español, Espacio Inteligente para Sordos). Un solo dispositivo para adaptar hogares. Este sistema tiene un micrófono en su interior y tres más adicionales que recogen la información sonora del entorno y la envían a un smartphone o wearable de manera visual y sensorial.

De este modo se puede, por ejemplo, encender la pantalla del teléfono en verde y mostrar una campana cuando suena el timbre de la puerta, o en morado cuando se ha olvidado la tetera en el fuego o azul si se ha quedado el grifo abierto. Por otro lado, el usuario puede configurar dónde quiere recibir cada notificación, para que le avise únicamente el teléfono si suena el timbre. Si el bebé llora, que le avise el smartphone, el Smartwach o la Smart TV o si está sonando la alarma de incendios que las bombillas wifi de la casa parpadeen de color rojo y vibre la almohada por si el usuario está durmiendo.

Aplicación para smartphone de Visualfy.

Aplicación para smartphone de Visualfy.

Esta idea nació en 2014 de la mano de dos españoles, concretamente de Valencia, Manel Alcaide y Ángel Albiach. Un par de treintañeros sin estudios superiores, inquietos y autodidactas. No han tenido un camino sencillo hasta conseguir la inversión necesaria para llegar a crear el dispositivo que querían pero lo han logrado. Conseguir dos ayudas de Horizonte 2020 (H2020), el programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea, ha supuesto mucho para su proyecto. El presupuesto disponible de H2020 para invertir en proyectos entre 2014 y 2020 es de 76.880 M€.

La primera fase de H2020, que consiguieron a finales de 2014, les permitió validar el modelo de negocio, sacar la patente del sistema y consolidar los acuerdos estratégicos necesarios para convertir Visualfy en una realidad. La segunda fase de H2020, que les han concedido este año, hace solo unos días, ascende a la cantidad de 1.343.900€. Esta cifra les permite consolidar y globalizar el proyecto.

No fue sencillo de conseguir. Antes de lograr el primer H2020 se presentaron tres veces. En esta caso, a la cuarta fue la vencida. No se dieron por derrotados y lo siguieron intentando hasta llegar al objetivo que se propusieron. Durante el proceso hasta alcanzar la ayuda de H2020 aprendieron en cada etapa que se presentaron, ya que los tres miembros distintos del jurado que evalúan los proyectos y no se conocen entre sí, les dicen las partes que tienen que mejorar dándoles algunas pinceladas. “H2020 es algo muy difícil de conseguir pero que te da prestigio y contactos. Además hay una fase tres que te permite seguir creciendo,” especifica Manel. 

La idea de Visualfy surgió mientras Manel estaba en una reunión para preparar el cortometraje “Identidad”, el cual pretendía reflejar la situación actual del estudio de los jóvenes sordos. En este encuentro, Manel era el único oyente, el resto de asistentes eran personas sordas. Cuando el teléfono le sonó, alguien le informó de que le estaban llamando. Manel le respondió que no era una llamada, era un mensaje. La otra persona no comprendía cómo podía saber la diferencia entre recibir una llamada o un mensaje. Manel le explicó que hay diferentes tipos de sonidos para cada tipo de notificación. La llamada suena de un modo, el whatsapp de otro, el facebook de otro…

Fue cuando desde Fusion d’Arts, la compañía de Manel y Ángel desarrollaron una aplicación móvil muy sencilla que simplemente, si llegaba un mensaje de whatsapp, la pantalla se iluminaba verde y hacía tres vibraciones; si era un mensaje de facebook, en color azul con una vibración larga. Subieron la app para que se la descargara su grupo de amigos, la compartieron en redes sociales y en cinco meses, sin invertir nada en publicidad, tuvieron más de cinco mil descargas en ciento veintidós países. Cuando vieron las cifras, se dieron cuenta que había mucho interés y algo mejor, podría funcionar a nivel internacional para la comunidad de personas con pérdida auditiva.

Comenzaron a analizar a la competencia y a hablar con asociaciones de personas sordas. Les parecía interesante lo que habían hecho pero lo que realmente les preocupaba era saber si su bebé estaba llorando o sonaba la alarma de incendios. Así que, con el smartphone no era suficiente y tuvieron que pasar al mundo del hardware. Analizando la competencia se dieron cuenta de que las soluciones que existían en el mercado eran muy precarias, no contaban con la suficiente accesibilidad, además muy costosas y se necesitaban varios dispositivos para adaptar un hogar. Visualfy ofrece un solo dispositivo para ello. Por un valor de 400€ este primer año. “Puede que el precio suba a partir del próximo año pero lo haremos debido a que añadiremos nuevas opciones”, especifica Manel.

Para poder desarrollar esta herramienta y probarla, necesitaban una inversión inicial muy fuerte. Solamente el proceso de industrialización para poder hacer el primer dispositivo les suponía un coste de 450.000€. Algo fácil de conseguir en un entorno de emprendimiento en países como Estados Unidos, donde Manel participó en la primera y hasta ahora única edición del programa StartupsMansion que tuvo lugar en Nueva York. Allí fue donde convivió por primera vez con otros emprendedores y los medios se hicieron eco de Visualfy.

Manel Alcaide presentando Visualfy en el DemoDay de StartupsMansion en New York

Manel Alcaide presentando Visualfy en el DemoDay de StartupsMansion en New York

Tras los tres meses del programa, que para Manel fueron “un master de vida” como él mismo indica, podría haberse quedado pero tenía que convertir Visualfy en una empresa estadounidense. En España, aunque costara más conseguir esa cifra, ya tenía algo muy fuerte, una gran comunidad de apoyo. Fue la razón principal por la que decidió volver a su país y seguir intentándolo, aunque cambiando la estrategia. En lugar de intentar conseguir una inversión inicial de un millón de euros en España, algo “prácticamente imposible” como indica el propio Manel, decidieron buscar un socio tecnológico que asumiera el coste de ese desarrollo y luego se comprometiese a la fabricación. Si no, siempre podía volver al “sueño americano” donde ya habían construido una agenda de contactos para abrir mercado.

Días antes de terminar el programa en Nueva York y volver a España recibieron la notificación de la Unión Europea informándoles de que les habían concedido la primera fase del Horizonte 2020. Con una puntuación de 14,23 sobre 15,00. Gracias a esta subvención pudieron validar el modelo de negocio, sacar la patente del sistema y consolidar los acuerdos estratégicos necesarios para convertir Visualfy en una realidad. Como el acuerdo con INELCOM, una compañía multinacional tecnológica, con más de treinta años en el mercado que trabaja para empresas como Telefónica. Ellos asumieron el proyecto de industrialización.

Emprender no es sencillo. No todo es un camino de rosas. Hasta diciembre de 2016 el equipo estaba formado por tres personas que iban sobreviviendo, con un sueldo irrisorio que les daba para subsistir y a veces, incluso tenían que pedirle ayuda a sus familias, para poder dedicar todo el dinero que ganaba la empresa Fusio d’Arts con la que comenzaron Visualfy a desarrollar esta herramienta.

Foto de Visualfy con el DSS, Deaf Smart Space

Foto de Visualfy con el DSS, Deaf Smart Space

Ahora son nueve personas y están en pleno proceso de búsqueda de más talentos. Después de verano van a comenzar a instalar sus dispositivos para testearlos en espacios públicos y empresas que se han interesado. Dentro de no mucho podremos verlos en hospitales, ayuntamientos y cualquier institución pública. El objetivo que se han puesto este año es vender 1.125 unidades de DSS. Para el próximo año, alcanzar la cifra de 30.000 y para 2019, tendrían que vender unas 140.000 unidades para comenzar a conseguir beneficios. 

Para ello, de aquí a octubre tienen que ampliar el equipo, duplicarlo. Algunos de los diferentes perfiles profesionales que necesitan son: SEO/ SEM, UX, especialista en programación en Matlab, administrador de sistemas, analista de datos, diseñador gráfico, administrador, edición y montaje de vídeos. Todos los trabajadores, aunque sean oyentes, tienen que hablar lengua de signos. De aquí a cinco años, quieren que al menos el 50% de la plantilla sean personas con pérdida auditiva. No conciben trabajar para eliminar las barreras de comunicación y tenerlas dentro de la propia empresa. Como dice Manel: “otra forma de hacer empresa es posible y eso es lo que nos mueve.”

Para ampliar el equipo cuentan con la ayuda de Ethikos 3.0, una consultoría internacional de gestión del personas, especializada en soluciones innovadoras para la  selección y gestión del talento con valores y un triple propósito: el económico, el social y el medioambiental. Un ejemplo del tipo de compañías con las que colaboran. Desde Visualfy siempre tienen en cuenta la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

De este modo Visualfy también tiene un acuerdo con la Confederación Estatal de Personas Sordas en el que se compromete a destinar el 0’7% de sus beneficios para crear cursos de formación en nuevas tecnologías, con el objetivo de fomentar la inserción laboral de los jóvenes sordos.

Podéis ver la conversación completa en español que tuve con Manel en el siguiente vídeo:

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